¿QUE ES UNA IDEA?
La idea es también el conocimiento puro y racional, debido a las naturales condiciones de nuestro entendimiento; al plan y disposición que se ordena en la fantasía para la formación de una obra; y a la intención de hacer algo.
La idea empresarial en un negocio
Toda pretensión de llevar a cabo la dura tarea de poner en marcha una empresa ha de girar necesariamente en torno a una idea, una feliz idea que de repente, o tras largo tiempo de pensar en ello, surge en la mente del que será promotor del negocio.
Esta idea puede surgir espontáneamente, y parecernos tan adecuada y viable que por sí sola nos decida a emprender la aventura de constituirnos en empresario. Pero puede también ser buscada a propósito, y así trataremos de inventar algo nuevo, sea un producto o un servicio nunca visto antes, o derivarse de proyectos de investigación, o bien surgir de la simple observación del entorno y las necesidades reales de mercado que hayamos advertido.
Pero una vez que tenemos la idea, son varias las preguntas que hemos de hacernos antes de seguir adelante con el proyecto:
- ¿Se trata de una idea realista?
- ¿Es efectivamente viable?
- Las necesidades reales que nuestra idea pretende satisfacer, ¿No están ya cubiertas de modo suficiente por la competencia ya establecida?
Los promotores
El promotor es la persona que tiene la idea de negocio y se decide a llevarla a la práctica hasta la creación de la empresa que ha de dirigir (aunque en ciertos casos esta función de ulterior dirección será llevada a cabo por otras personas).
Pero la cualidades que necesita poseer un promotor debemos hallarlas en nosotros mismos si decidimos continuar con nuestro proyecto. Es cierto que a primera vista sólo parece relevante la confianza en uno mismo y en su idea, y en ocasiones así será, pero las dificultades que nos podemos encontrar en la tarea hacen conveniente un previo examen de conciencia que nos indique si efectivamente vamos a ser capaces de llevar nuestro proyecto a buen fin.
Todo promotor deberá disponer de capacidad para asumir grandes cantidades de trabajo y riesgos que no es posible valorar en toda su profundidad a priori. Asimismo deberá poseer suficiente capacidad organizativa para poder gestionar un sinnúmero de variables. Y en cuanto a nuestra preparación personal, no estará de más (es altamente conveniente) poseer experiencia previa en el ámbito en el que pretendemos que se desenvuelva nuestra futura empresa.
De la idea a la oportunidad
En el mundo emprendedor es habitual escuchar la afirmación “esta idea no representa una verdadera oportunidad”. Sin embargo, el concepto de oportunidad de negocios es amplio y no siempre resulta claro qué significa.
Una oportunidad es, en definitiva, un espacio, un “nicho” vacante para introducir un nuevo producto, servicio o tecnología en un mercado. El desafío consiste en definir qué características tiene ese espacio y si su dimensión es suficiente para permitir la viabilidad de una empresa.
Los mercados pueden ser escenarios muy grandes, con millones de pesos en juego, y es imposible pensarlos en forma abstracta. Para identificar un espacio de mercado es necesario observarlo con detenimiento y analizarlo desde dos ópticas: la de los competidores y la de los consumidores.
Los competidores son quienes actualmente se reparten ese mercado. Cada uno de ellos ha ganado su propio espacio (participación), ofreciendo un producto.
Tomemos, por ejemplo, el mercado del té en saquitos, en el que compiten marcas como Twinings o Lipton con sus direfentes productos.
Cada producto, a su vez, tiene características específicas a través de las cuales se diferencia de otros. Estas características constituyen ventajas competitivas. Siguiendo con el ejemplo propuesto, el té puede diferenciarse por su precio, por su calidad, por el packaging, o por la trayectoria y tradición de la empresa que lo elabora o lo pone a la venta.
Esa diferencia es percibida por los consumidores (posicionamiento), y por eso eligen un producto u otro.
Una oportunidad es, en definitiva, un espacio, un “nicho” vacante para introducir un nuevo producto, servicio o tecnología en un mercado. El desafío consiste en definir qué características tiene ese espacio y si su dimensión es suficiente para permitir la viabilidad de una empresa.
Los mercados pueden ser escenarios muy grandes, con millones de pesos en juego, y es imposible pensarlos en forma abstracta. Para identificar un espacio de mercado es necesario observarlo con detenimiento y analizarlo desde dos ópticas: la de los competidores y la de los consumidores.
Los competidores son quienes actualmente se reparten ese mercado. Cada uno de ellos ha ganado su propio espacio (participación), ofreciendo un producto.
Tomemos, por ejemplo, el mercado del té en saquitos, en el que compiten marcas como Twinings o Lipton con sus direfentes productos.
Cada producto, a su vez, tiene características específicas a través de las cuales se diferencia de otros. Estas características constituyen ventajas competitivas. Siguiendo con el ejemplo propuesto, el té puede diferenciarse por su precio, por su calidad, por el packaging, o por la trayectoria y tradición de la empresa que lo elabora o lo pone a la venta.
Esa diferencia es percibida por los consumidores (posicionamiento), y por eso eligen un producto u otro.
Guía para saber si nuestra idea es una oportunidad de negocios
Para saber si nuestra idea representa una oportunidad de negocios, se propone una verificación de cuatro pasos:
- Paso 1: Conocer a los competidores.
- Paso 2: Conocer a los consumidores y definir el target.
- Paso 3: Generar la propuesta de valor.
- Paso 4: Analizar la oportunidad
Paso 1: Conocer a los competidores
El primer desafío consiste en analizar las características de los competidores para determinar sus fortalezas y debilidades, e identificar cuál podría ser la propuesta diferenciada del producto que se planea ofrecer (es decir, las ventajas competitivas propias del nuevo producto) para ganar una posición en el mercado.
Es importante establecer ventajas competitivas que sean sustentables en el tiempo, es decir, que puedan protegerse (por ejemplo, a través de patentes) o sean difíciles de copiar. En el caso del té, los productores de té en saquitos ofrecen propuestas de lo más variadas, con distintos sabores y envases, y que van desde algunas muy estandarizadas y masivas hasta otras más sofisticadas y exclusivas.
Paso 2: Conocer a los consumidores y definir el target
Los consumidores eligen los productos disponibles en un mercado sobre la base de sus propias necesidades. No todos prefieren los mismos productos, y esto se debe a que existen distintos grupos de consumidores, con perfiles y necesidades diferenciadas.
Por eso es necesario segmentar a los consumidores, es decir, dividir el conjunto total en distintos grupos a partir de determinadas características comunes, que pueden referirse a su ubicación geográfica, su nivel socioeconómico o educativo, sus actitudes, sus preferencias y gustos, etc. Esto implica que cada segmento tiene necesidades específicas, distintas a las de otros segmentos, y que las satisfacen a través de ciertos productos, y no de otros. Por ello, el segundo desafío consiste en identificar el segmento al cual podría interesarle la propuesta de valor del nuevo producto. Este segmento particular se denomina clientes-objetivo.
En el caso del té, un segmento puede preferir un té de menor precio y otro segmento uno más exclusivo.
Paso 3: Generar la propuesta de valor
Una vez que se ha identificado el segmento objetivo, el tercer desafío consiste en integrar los dos enfoques anteriores y verificar que la propuesta de valor del nuevo producto sea apropiada para los clientes-objetivo.
Seguramente será necesario incorporar variantes y cambios a la propuesta de valor, teniendo en cuenta las necesidades específicas del segmento al que se pretende apuntar. Este grupo de consumidores debe ser capaz de percibir que el nuevo producto es diferente de las opciones existentes, que satisface una necesidad que no ha sido cubierta aún, o que puede satisfacerla mejor que los productos actuales (por ejemplo, un té en saquitos de una tela muy fina, pero más resistente).
En este punto, es clave el papel que tienen las características distintivas del producto. Si las ventajas competitivas mencionadas no tienen relación con las necesidades que el producto cubre y no brindan un mayor beneficio a los clientes-objetivo (ya sea funcional, emocional o experiencial), éstos no tendrán el incentivo necesario para modificar los hábitos de compra actuales.
Los saquitos de té, por ejemplo, tradicionalmente han sido cuadrados. Desde que los adoptaron los productores británicos, en 1951, nadie había pensado en cambiarles la forma. Sin embargo, en 1985, Lyons Tetley, uno de los productores principales de té en saquitos de Inglaterra, comenzó a investigar cómo reaccionarían los consumidores de té si los saquitos fueran redondos. Tetley encargó la investigación de mercado a una firma llamada Mass Observation. Los estudios mostraron que todos los grupos de consumidores preferirían considerablemente los saquitos redondos si estuvieran disponibles en el mercado. Después de una campaña agresiva de marketing en el sur de Inglaterra, Tetley comenzóavender, en 1990, sus saquitos de té redondos en todo el país. La participación (market share) de Tetley en el mercado de té en Inglaterra creció del 15% al 20%.
Paso 4: Analizar la oportunidad
Cuando se detecta una oportunidad, es necesario evaluar si el mercado es lo suficientemente atractivo, dadas las características de los actores que lo integran y la dinámica entre ellos. Para ello, una herramienta sumamente útil es el Modelo de las cinco fuerzas competitivas de Porter.
Analizar la magnitud de una oportunidad es un factor clave para decidir si conviene o no generar un emprendimiento a partir de ella. Esta magnitud dependerá, entre otros factores, de la dimensión total del mercado, de quiénes son los competidores, de la dimensión del segmento-objetivo, del alcance potencial (participación estimada) que tendrá la propuesta de valor en este segmento de acuerdo al posicionamiento diferenciado que obtenga, y de las variables económicas del negocio (el margen por unidad vendida, por ejemplo).
Cuando se detecta una oportunidad, es necesario evaluar si el mercado es lo suficientemente atractivo, dadas las características de los actores que lo integran y la dinámica entre ellos. Para ello, una herramienta sumamente útil es el Modelo de las cinco fuerzas competitivas de Porter.
Analizar la magnitud de una oportunidad es un factor clave para decidir si conviene o no generar un emprendimiento a partir de ella. Esta magnitud dependerá, entre otros factores, de la dimensión total del mercado, de quiénes son los competidores, de la dimensión del segmento-objetivo, del alcance potencial (participación estimada) que tendrá la propuesta de valor en este segmento de acuerdo al posicionamiento diferenciado que obtenga, y de las variables económicas del negocio (el margen por unidad vendida, por ejemplo).
Una oportunidad no necesariamente implica dirigirse a un segmento-objetivo particularmente grande. Existen negocios de “nicho” que apuntan a grupos muy específicos de consumidores, para quiénes la propuesta de valor resulta tan atractiva que están dispuestos a pagar un precio superior o premium por ella. En definitiva, el principal indicador de éxito de un emprendimiento no es la cantidad de consumidores a los que llega el producto, sino el beneficio económico que puede generar.
Por último, las oportunidades de negocio son situacionales: se constituyen en un momento específico, en un mercado también específico. A medida que el mercado presenta cambios, el atractivo de la oportunidad puede variar. Por eso, es importante anticipar los cambios y actuar con el suficiente dinamismo para capitalizarlos, aprovechando las “ventanas de oportunidad” cuando aparecen.
preguntas???
¿Que es una idea?
es el primero y más obvio de los actos del entendimiento, ya que se limita al simple conocimiento de algo.
- Paso 1: Conocer a los competidores.
- Paso 2: Conocer a los consumidores y definir el target.
- Paso 3: Generar la propuesta de valor.
- Paso 4: Analizar la oportunidad
¿Cuales son las preguntas que hemos de hacernos antes de seguir adelante con el proyecto?
Se trata de una idea realista
Es efectivamente viable
porque es necesario segmentar los consumidores y formar nuevas ideas para la empresa
es necesario segmentar a los consumidores para dividir el conjunto total en distintos grupos a partir de determinadas características comunes
a que pueden referirse los consumidores y grupos de caracteristicas comunes
pueden referirse a su ubicación geográfica, su nivel socioeconómico o educativo, sus actitudes, sus preferencias y gustos.
Esta puede surgir espontáneamente, y parecernos tan adecuada y viable que por sí sola nos decida a emprender la aventura de constituirnos en empresario
idea empresarial
El promotor es la persona que tiene la idea de negocio y se decide a llevarla a la práctica hasta la creación de la empresa
el promotor
es uno de los pasos clave en la etapa de concepción de todo nuevo proyecto en una empresa para la generacion de nuevas ideas
Transformar las ideas en oportunidades


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